Fuente: Lanacion.com.ar
Miércoles 25 de enero de 2012
Estados Unidos aumentaría los aranceles a una serie de productos si no se cumple con el Ciadi
Por Martín Kanenguiser | LA NACION
El Gobierno se apresta a recibir una buena y una mala noticia desde Washington en las próximas semanas en materia del pago de deudas a los acreedores privados. La buena noticia es que la administración de Barack Obama ratificará su apoyo al Banco Central argentino, ante el pedido de la Corte Suprema de ese país para analizar si trata o no el pedido de un par de fondos buitre para mantener embargadas reservas por US$ 105 millones.
Fuentes diplomáticas explicaron a La Nacion que, tal como ocurrió en las instancias previas, el Departamento del Tesoro ratificará la intangibilidad de ese dinero, para no crear un precedente peligroso en futuros casos de otros países. Por lo tanto, el respaldo no se refiere tanto a la opinión del gobierno norteamericano sobre el reclamo de los fondos NML y EM por la deuda en default impaga desde 2001, sino a la necesidad de evitar que otros países que depositan sus reservas en la Reserva Federal puedan recibir una amenaza similar de acreedores privados.
La noticia negativa es que si en las próximas semanas el Gobierno no paga dos sentencias del tribunal arbitral del Banco Mundial (Ciadi) a las empresas Blue Ridge y Azurix, en febrero se suspenderá el beneficio del sistema generalizado de preferencias (SGP), que beneficia a exportaciones argentinas a ese destino.
Las fuentes indicaron que el Gobierno fue advertido en varias oportunidades sobre el retiro de esta ventaja arancelaria, que en 2010 benefició a las exportaciones por US$ 470 millones, sobre ventas totales por US$ 3839 millones, según la Cámara de Exportadores (CERA) y la consultora abeceb.com. De hecho, funcionarios de Buenos Aires comenzaron a desarrollar gestiones en Washington para tratar de aplazar este revés, que, para los funcionarios norteamericanos, es “inminente”.
Uno de los que viajaron es el nuevo subsecretario de Servicios Financieros, Guido Forcieri, apoyado por el nuevo embajador, Jorge Argüello.
El gobierno demócrata también le anticipó esta decisión al sector privado argentino que se verá afectado por el retiro del SGP, pero la CERA apoyó la actuación del Gobierno en este tema. El conflicto se debe a que los acreedores pretenden cobrar en el extranjero sendos fallos que le ganaron a la Argentina en el Ciadi, mientras que el Gobierno afirma que la sentencia debe discutirse en los tribunales locales.
El SGP beneficia a alimentos y bebidas, cueros y pieles, autopartes, entre otros productos. La balanza comercial bilateral terminó con un superávit para Estados Unidos de US$ 3132 millones, según datos procesados por abeceb.com.
El presidente de la CERA, Enrique Mantilla, dijo a La Nacion que apoyaron la actuación de la embajada ante EE.UU. “porque la Argentina aplica el mismo criterio que otros países, como Gran Bretaña, Chile y Canadá, entre otros; porque se va a cumplir con el pago y porque el fallo del tribunal del Ciadi no implica renunciar a los regímenes administrativos nacionales para cumplir las sentencias”.
Desde Washington aplazaron la suspensión del SGP para la Argentina a la espera de las primeras señales del segundo mandato de Cristina Kirchner. Pero luego de un mes, en lugar de registrarse avances en la negociación de la deuda con el Club de París -se acumula un pasivo de US$ 8900 millones desde 2001-, las medidas más fuertes giraron en torno de las nuevas restricciones cambiarias, a la salida de capitales y para las importaciones. Washington cree que, dada la menor cantidad de dólares actual, el Gobierno no podría pagar en un plazo suficientemente corto como para eludir el monitoreo del Fondo Monetario Internacional (FMI).




